La primera edición de "Platero y yo. Elegía
andaluza", vió la luz el 12 de diciembre de 1914. Ha cumplido, pues, cien
años.
La trascendencia y universalidad de esta obra es
incuestionable: originalidad, ternura, simbolismo, sensibilidad... se unen en
poética amalgama para hacernos cómplices del ciclo vital de dos amigos de
distinta especie pero similares sentimientos.
Os animo a su lectura reposada, a deleitarse mansamente con
cada una de sus bellas estampas. Hay capítulos poco conocidos pero no por eso
menos sugerentes: el pozo, el loco, el niño tonto, melancolía... Es,
verdaderamente, una fantástica lectura para los fríos días de vacaciones
navideñas.
Juan Ramón revolucionó el concepto de poesía que
se tenía hasta entonces. Precursor y mentor de la Generación del 27,
perfeccionista hasta la extenuación ("no le toques ya más, que así es la
rosa" -se dijo a sí mismo en alguna enésima re-escritura de sus versos-);
su poesía es renovadora, espiritual, transgresora... ¡Disfrutadla!!!
Hace ya algún tiempo pasé muchas horas investigando otra de
sus obras: "Cuentos de antolojía". Pequeña y a la vez inmensa.
Maravilla su particular uso ortográfico, su capacidad de crear neologismos (orinegro, verdiazulado, semimujer...) y,
sobre todo, la magnífica sencillez de su prosa poética. Un libro eterno que os animo a descubrir.

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